jueves, 18 de junio de 2015

Voy.

Voy a empezar a tomarme el amor con humor, y el desamor voy a dejar de conjugarlo con tequila, que no sabe nada bien. Voy a volver a enamorarme con el tiempo, lo sé. Y hay algo que he hecho mal en todo éste año. No he querido a nadie, y aunque a veces sí, tampoco me he querido. Quererse no significa no haberte dejado volver. Quererse es ser tajante. Quererse es ser borde y egoísta. Quererse es querer todo para ti. Voy a cambiar, y sé que a la mayoría de gente no le va a gustar. ¿Ser agradable y simpático con un desconocido? ¿Para qué? ¿Para que me acabe robando la cartera? Nada de buenas acciones por un tiempo. ¿Que si tengo fuego me dices? No, no fumo. Y si preguntas por la hora tampoco fumo, porque me va a sudar la polla lo que quieras de mí, no lo vas a tener. ¿Agachar la cabeza yo cuando me insultes? Agáchala tú para buscar tu orgullo cuando sea yo quien te responda peor. Y es algo que me ha costado captar, llamadme imbécil: Cuanto mejor persona eres más te pisan. Y yo llevo siendo buena gente desde que nací. Se me lee el ¡inocentón! en la frente si me aparto el flequillo, y se me lee el gilipollas en la espalda junto a esas miles de puñaladas que me han dado. Pero no. Yo también sé ser mala gente, yo también sé atacar, yo también puedo ser muy dominante, y aunque tú presumas de gym, yo puedo hacerte quedar mal utilizando el cerebro. Se acabó el no mirar a la gente a la cara al pasar, el pasarme las veinticuatro horas mirando la acera por si al levantar la cabeza alguien me hace o me dice algo.
Voy a cambiar. Y ni siquiera por vosotros, ni siquiera a mejor. Voy a cambiar porque todos esos hijos de puta lo quisieron así.

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