sábado, 13 de junio de 2015
Quizás te vuelva a querer.
Quizás te vuelva a querer. Y créeme que me gustaría poder, volver a tener corazón y volver a darle nombre a los latidos. Quizás te vuelva a querer, como te quise aquella noche de verano, borrachos en aquella playa. Quizás vuelva a querer, sin el te, quizás vuelva a ver en otros ojos el mar, aunque sean marrones. El verbo amar se me queda grande. Lo mío es recordar. Y recuerdo que había olvidado la última noche que pasamos juntos, pero es que ni ahora tampoco me acuerdo. Ha pasado tanto tiempo y ésto no florece. Nos hundimos cada vez más, nos estrellamos. Y no es un nos, es un me. Me hundo entre la gente por aquellas calles en las que nos besamos. Cada vez más. Y es que no consigo olvidarte, o en realidad lo que no consigo es olvidar que te estoy olvidando. Porque de pronto te me apareces. Cruzas de una acera a otra en mi mente. Pasas como un huracán. Y huracán es lo que me sonrió. Huracán eran las cosquillas que recorrían mi barriga si lo hacías. El huracán arañó mis sábanas, me besó bajo la lluvia en verano y dejó calado hasta los huesos mi corazón. El huracán se fue. Y yo quizás vuelva a querer un día de estos en que salga el sol.
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