Si el tiempo hablara, me hablaría de que de las doce hojas que tiene el calendario, casi todas fueron invierno. Si me hablara quizás el reloj, me contaría que hace un año que supe de ti y en él, en mi reloj digo, ha dejado de ser hora de ti, minuto de recordarte y segundo de ser el primero en quererte.
Ha vuelto a amanecer para éste lunático, ha pasado un año y podrían haber sido mil, que sin ti seguirían siendo eternos, y ya no. Ya no hay peli para dos el domingo en mi casa, ya no compartimos nada, porque sé que tú no sientes nada, pero es que yo tampoco, y te lo repito, me da igual. Lo jodido es irse, pero yo, aunque jodido, me fui. Ya no se cruzan nuestras miradas, y ya no pasaría nada si lo hiciesen. Ya tampoco se rozan nuestros corazones, ni siquiera tengo ésa corazonada de que me leerás. Dudarás de si es para ti, porque nunca hubo película en mi casa un domingo, pero es que con el teatro que tenías montado, un poco de drama venía bien. Y no, no es para ti. Yo no soy para ti, nunca lo fui, nunca lo fuimos y nunca nos conocimos en aquel bar y nunca me refugié en una botella para olvidar las penas que me dabas. Pena da el tiempo que perdí queriendo a alguien que sencillamente tampoco era para mí.
La loca vida de Pé.
miércoles, 22 de julio de 2015
Si el tiempo hablara.
domingo, 19 de julio de 2015
Sonríe.
sábado, 27 de junio de 2015
Dolías tanto.
Dolías tanto. Dolías cuando me besabas. Dolías más aún cuando necesitaba un beso y no me lo dabas. Dolías tanto. Dolías mientras te quise. Dolías hasta que me quise. Dolías muchísimo. Más que todo, más que todo lo que fuimos. Más que nada. Más que quedarnos en nada éramos todo. Fuimos todo y aún así dolías meses después de haberte ido. Dolías. Te quería, pero dolías. Y todo esto en pasado.
jueves, 25 de junio de 2015
Y nunca volvió.
sábado, 20 de junio de 2015
Me dijo te quiero
Me dijo te quiero. Sí, así. Como suena. Con sus ocho letras. Con sus tres golpes de voz.
Me dijo te quiero y yo hacía tiempo que no lo escuchaba. Me dijo te quiero hace horas, y parece que estoy procesándolo ahora. Me lo dijo y me miró a los ojos, y rompió el mito de que los borrachos dicen siempre la verdad.
Me dijo te quiero y no me asustó. Sonreí y me escaqueé como hago siempre cambiando de tema. Me lo repitió y como si no hubiera dicho nada ni siquiera le respondí.
Me dijo te quiero y perfectamente podría haber dicho te amo, pero habría preferido un te odio. Me lo dijo y ni le creí ni le voy a creer. Me lo dijo y no derritió ni un poco de mi. Porque una cosa era entregarme a sus besos, a su cuerpo o a sus caricias, y otra bien distinta entregarme al amor de alguien que lo más seguro le había dicho esas dos palabras a mil más. Me dijo te quiero, y la respuesta es un yo no.
jueves, 18 de junio de 2015
Voy.
Voy a cambiar. Y ni siquiera por vosotros, ni siquiera a mejor. Voy a cambiar porque todos esos hijos de puta lo quisieron así.