miércoles, 22 de julio de 2015

Si el tiempo hablara.

Si el tiempo hablara, me hablaría de que de las doce hojas que tiene el calendario, casi todas fueron invierno. Si me hablara quizás el reloj, me contaría que hace un año que supe de ti y en él, en mi reloj digo, ha dejado de ser hora de ti, minuto de recordarte y segundo de ser el primero en quererte.
Ha vuelto a amanecer para éste lunático, ha pasado un año y podrían haber sido mil, que sin ti seguirían siendo eternos, y ya no. Ya no hay peli para dos el domingo en mi casa, ya no compartimos nada, porque sé que tú no sientes nada, pero es que yo tampoco, y te lo repito, me da igual. Lo jodido es irse, pero yo, aunque jodido, me fui. Ya no se cruzan nuestras miradas, y ya no pasaría nada si lo hiciesen. Ya tampoco se rozan nuestros corazones, ni siquiera tengo ésa corazonada de que me leerás. Dudarás de si es para ti, porque nunca hubo película en mi casa un domingo, pero es que con el teatro que tenías montado, un poco de drama venía bien. Y no, no es para ti. Yo no soy para ti, nunca lo fui, nunca lo fuimos y nunca nos conocimos en aquel bar y nunca me refugié en una botella para olvidar las penas que me dabas. Pena da el tiempo que perdí queriendo a alguien que sencillamente tampoco era para mí.

domingo, 19 de julio de 2015

Sonríe.

Sonríe. Vamos, aunque sólo sea un poco. Que la vida es ésto, cosas que se acaban, cosas que no comienzan, cosas que florecen y amores que se marchitan. Y el amor, como ya te he dicho, no podría ser distinto. Siempre se acaba, o al menos hasta ahora. No te estoy diciendo que le temas porque vaya a acabarse, sino que lo disfrutes mientras dure, y aceptes cuando se agote. Que puede ser la persona de tu vida, y puede ser para siempre, pero también puedes estar equivocado. Promete menos para siempres, tal vez así cumplirás más. Promete menos, habla menos pero sonríe. Sonríe aunque duela, aunque se acabe, aunque se vaya, aunque te estés equivocando. Todos nos equivocamos y acertar es lo más difícil. La vida es éso también; apostar. Apuesta, pero no más de lo que estés dispuesto a pagar. Apuesta por ti, y no por vosotros, pero quiero que sonrías. Apuesta por tu felicidad. Reintenta y encuéntrate. Deja de buscar a quien no quiere que le encuentren nunca. No te estoy pidiendo que te vayas, tan sólo que compruebes si ésa persona también te buscaría. Y sonríe. Sea cual sea el resultado. Sonríe si él también quiere encontrarte. Pero también sonríe si él no te quiere, porque éso significará que él no te quiere, es cierto. Pero tú sí, y te mereces algo mejor.

sábado, 27 de junio de 2015

Dolías tanto.

Dolías tanto. Dolías cuando me besabas. Dolías más aún cuando necesitaba un beso y no me lo dabas. Dolías tanto. Dolías mientras te quise. Dolías hasta que me quise. Dolías muchísimo. Más que todo, más que todo lo que fuimos. Más que nada. Más que quedarnos en nada éramos todo. Fuimos todo y aún así dolías meses después de haberte ido. Dolías. Te quería, pero dolías. Y todo esto en pasado.

jueves, 25 de junio de 2015

Y nunca volvió.

Y nunca volvió a entrar nada a ése hueco frío que todos tenemos en el pecho. Y no dejé entrar a nadie, y podría haberlo llamado miedo, pero quise ponerle ganas en que se llamase desgana. Y nadie volvió a acariciarme nunca hasta dejarme dormido. Y no hablo de la piel. La anestesia de tus besos se la ha llevado el tiempo. El viento tan solo me recuerda que hace frío desde que no estás, pero ni siquiera es porque tú no estés. Ni porque estabas y ya no. No es ni siquiera por ti ni por mi estúpido miedo a la eterna caída. Ya ni siquiera sé por qué es, pero nadie volvió a llenarme, y volví a ver el vaso medio vacío, y volví a querer llenarlo de tequila que a fin de cuentas es tan solo la mitad de transparente que el espejismo de tus nulos te quieros.

sábado, 20 de junio de 2015

Me dijo te quiero

Me dijo te quiero. Sí, así. Como suena. Con sus ocho letras. Con sus tres golpes de voz.
Me dijo te quiero y yo hacía tiempo que no lo escuchaba. Me dijo te quiero hace horas, y parece que estoy procesándolo ahora. Me lo dijo y me miró a los ojos, y rompió el mito de que los borrachos dicen siempre la verdad.
Me dijo te quiero y no me asustó. Sonreí y me escaqueé como hago siempre cambiando de tema. Me lo repitió y como si no hubiera dicho nada ni siquiera le respondí.
Me dijo te quiero y perfectamente podría haber dicho te amo, pero habría preferido un te odio. Me lo dijo y ni le creí ni le voy a creer. Me lo dijo y no derritió ni un poco de mi. Porque una cosa era entregarme a sus besos, a su cuerpo o a sus caricias, y otra bien distinta entregarme al amor de alguien que lo más seguro le había dicho esas dos palabras a mil más. Me dijo te quiero, y la respuesta es un yo no.

jueves, 18 de junio de 2015

Voy.

Voy a empezar a tomarme el amor con humor, y el desamor voy a dejar de conjugarlo con tequila, que no sabe nada bien. Voy a volver a enamorarme con el tiempo, lo sé. Y hay algo que he hecho mal en todo éste año. No he querido a nadie, y aunque a veces sí, tampoco me he querido. Quererse no significa no haberte dejado volver. Quererse es ser tajante. Quererse es ser borde y egoísta. Quererse es querer todo para ti. Voy a cambiar, y sé que a la mayoría de gente no le va a gustar. ¿Ser agradable y simpático con un desconocido? ¿Para qué? ¿Para que me acabe robando la cartera? Nada de buenas acciones por un tiempo. ¿Que si tengo fuego me dices? No, no fumo. Y si preguntas por la hora tampoco fumo, porque me va a sudar la polla lo que quieras de mí, no lo vas a tener. ¿Agachar la cabeza yo cuando me insultes? Agáchala tú para buscar tu orgullo cuando sea yo quien te responda peor. Y es algo que me ha costado captar, llamadme imbécil: Cuanto mejor persona eres más te pisan. Y yo llevo siendo buena gente desde que nací. Se me lee el ¡inocentón! en la frente si me aparto el flequillo, y se me lee el gilipollas en la espalda junto a esas miles de puñaladas que me han dado. Pero no. Yo también sé ser mala gente, yo también sé atacar, yo también puedo ser muy dominante, y aunque tú presumas de gym, yo puedo hacerte quedar mal utilizando el cerebro. Se acabó el no mirar a la gente a la cara al pasar, el pasarme las veinticuatro horas mirando la acera por si al levantar la cabeza alguien me hace o me dice algo.
Voy a cambiar. Y ni siquiera por vosotros, ni siquiera a mejor. Voy a cambiar porque todos esos hijos de puta lo quisieron así.

miércoles, 17 de junio de 2015

Hoy no.

Hoy no he venido con la intención de saludarte. Hoy no me ha apetecido saber qué tal estás. Hoy no he venido a recordarte que te quería, esperaba que vinieras tú echándome de menos. Hoy no he venido a recordarte tu belleza, porque hoy también tocaría hablar de tu feo corazón. Y hoy no me apetece, porque hoy no he venido a convencerte de que te he olvidado, simplemente porque hoy hasta ahora ni siquiera me he acordado de ti. Ayer tampoco lo hice.
Hoy no he venido con ninguna intención, vida. Tampoco la tenía de llamarte así, pero es que no te hablo a ti. No quiero tener miedo nunca más. No quiero agachar la cabeza nunca más. Ninguna noche más en una discoteca pensando en ti. Nada de miedo al amor, eso es para cobardes. No todos podrán tenerme, ¿pero por qué no el que se lo merezca?