miércoles, 10 de junio de 2015

Ahora que ya no eres.

Ahora que ya no eres más que un recuerdo olvidado de todo lo que fuiste, seguro que extrañas mis caricias, mi mensaje de las cuatro de la mañana borracho, y mi manera de pronunciarlo. Te amo. Ahora es te amé, pero las cosas cambian y eso bien lo sabes tú. Tú, que cambiaste. Cambiaste mi presencia por mi ausencia, y lo mejor es que me sigo jugando el cuello en éso de que me extrañas. Quizás no a mí, quizás tan solo mi cama, quizás tan solo la almohada en la que tantas noches te lloré, quizás mi habitación, quizás mi voz, o mi eco, mi cara no creo que la extrañes, nunca te gustó lo suficiente. Mi cuerpo y la curva de la sonrisa que te salía cuando lo veías ligerito de ropa quizás. Pero hay algo que sé que extrañas. Que te quieran, que te amen, que te adoren y te cuiden. La sensación de ser el diamante de alguien. La sensación de ser mío puede ser que la extrañes. Mis comidas de coco y las de polla. Tu cuerpo rozando el mío, como si esto nunca fuese a acabarse, como si creyeras que no iba a expulsarte de mi corazón y nominarte de la casa ¿de qué? De Gran Hermano te aseguro que no. ¿Y de gran amor? No te lo creas, que ni siquiera tú eres gran algo. Eres la gran jodida mierda que se me quedó pegada en el zapato. La chincheta que pisé y el resbalón que pegué. Mis dientes contra el cemento. Romperme la cabeza por si me quieres mientras me hieres. No me abrazas, pero sabes que un abrazo tuyo sería reconfortante. Y ridículo, porque nunca abrazaré aquello de lo que no formo parte. Besar tu boca en un callejón a no sé cuantas horas de que cayese el sol. Yo caí y no me llamo sol. Ni siquiera fui sombra. No formé parte de ti, no hubo un nosotros. No hubo un juntos y jamás fuimos felices. No comimos perdices, yo me hago vegetariano sólo porque el menú cambie. Tú desapareces cuando los problemas llegan, así que coge tu capa de la invisibilidad y sal de mi puta vista, porque ahora tus heridas me tapan el sol, porque ahora tus caricias me vuelven loco, y besar tu boca es solo comer un poco de ti. Fuiste mi desayuno favorito, una bolsa de chuches y un poco de chocolate; descubrí sabores a tu lado. Ahora descríbeme tú cómo es tu vida ahora que no eres nada para mí. ¿A qué sabe la nada? Espero que no tan agrio como tus besos.

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