Sabes tan bien como yo que el asesino siempre regresa al lugar del crímen. Sabes tan bien como yo que a veces es bonito ver el desastre que dejaste en otra persona. Sabes tan bien como yo que es asquerosamente satisfactorio restregarle mil mierdas al otro por la cara. Te equivocaste en ésto, y en ésto otro. Sabes tan bien como yo lo superior que nos hace sentir insultar a alguien, Y yo todo ésto no lo sé por mí, amor. Me lo enseñaste tú. Y aunque mi frío corazón no entendía de maldades, tú fuiste la crueldad que le deparó el destino, o el verano. Porque no entiendo cómo te puede hacer sentir mejor insultarme después de todo lo que me hiciste.
Sabes tan bien como yo que el asesino siempre volverá al lugar del crímen, y yo lo sé por las veces que has intentado volver a mí durante todo este tiempo.
Sabes tan bien como yo que el roce hace el cariño y mis caricias eran lo más parecido al amor que tu piel nunca sintió. Sabes tan bien como yo que todos esos tequieros que te escribí eran tequieros que podría haber gritado a los cuatro vientos, y a las cuatro paredes de tu cuarto, a las cuatro de la mañana en aquella calle borrachos, o desde los andenes al verte aparecer otra vez en ése tren, al despedirte, o por llamada. En una nota, o en un dibujo, o en una canción, o en un poema. Porque yo sí te quería. Sabes tan bien como yo que la bella se puede enamorar de la bestia, que blancanieves de un príncipe, que Aladín de una princesa. Lo que no sabías, y ahora sabes por mí es que no todos los "y vivieron felices para siempre" incluye un juntos, que hace tiempo te quise, que te amé, que lo eras todo para mí. Pero ya no. Ya no leo textos tristes y pienso en ti, ya no escucho música y pienso en ti. Ya me he acostumbrado a no tener nada que hacer los domingos, ya he aprendido a hacer la maleta con lo puesto, y puestos a contar con quienes viajaría, los recojo a todos ellos en los dedos de una mano, y ya no queda espacio para ti.
Si algún día pretendes volver por aquí, mejor quédate dónde estás. Fuera de mi vista y de mi vida. Que tu negra sombra no vuelva a quedarse atascada en mis venas. Que tu nombre no quede impreso nunca más con la tinta de mi boli.
Si algún día sin pretenderlo nuestras islas colisionan, nuestros cuerpos se cruzan, o nuestras miradas se tocan, sigue tu camino, No te pares a preguntarme cómo me va, porque ya sabes que sin ti siempre me fue mejor.
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